Hace ya unos años se planteó un debate-discusión sobre la conveniencia e interés en que los editores incluyeran en origen etqieutas de seguridad. Aquello quedó en agua de borrajas por sistemas distintos e intereses.
Libros y Tecnología nos trae ahora a la palestra la experiencia de una cadena de librerías alemanas que incluye en los libros etiquetas de radiofrecuencia (RFID).
¿No sería más lógico que las mismas vivnieran de origen también? Quizás así podríamos conocer la ajetreada vida que sufren algunos libros y su multitud de viajes sin sentido.