Entre los pasillos de la FIL , casi de manera clandestina, alguien me comentaba: algunos editores españoles siguen viniendo por aquí como en el siglo XVI.
Desde México parece tenerse la visión de que algunos grandes grupos parecen querer a México y quizás a más espacios de Latinoamérica como la puerta de atrás de los sobrantes, de esos excedentes que por mal cálculo de producción y escaso control de la demanda hacen que los libros se encarezcan sin sentido.