Algunos especialistas demandan la inclusión de la literatura infantil en la formación del profesorado. Algunos editores se quejaban hace unas fechas de la invisibilidad de la "literatura infantil" y constataban la "necesidad vital" de la misma.
Detrás de ello no tengo tan claro, en un caso y en otro, que haya un interés real o un posicionamiento curricular y empresarial.
"Si relacionamos el cine con la literatura, si relacionamos la publicidad con la poesía (como hacía Roland Barthes) y si utilizamos las tecnologías informáticas para fomentar hábitos de lectura y escritura, se abren a partir de ahí perspectivas importantes de trabajo docente. Los alumnos no leen tanto como quisiéramos, o quizá leen en otros textos que nos son ajenos, pero eso es lo que hay y hay que trabajar a partir de ahí. Hay que volver a plantearse cuáles son las estrategias más eficaces de la animación social y escolar a la lectura y liberarnos de los corsés tradicionales de la educación literaria si de veras deseamos que los alumnos y las alumnas no huyan aún más de lo que ya huyen de la lectura literaria y del disfrute inmenso del placer de leer". (Carlos Lomas en Juan Domingo Argüelles; Historias de lecturas y lectores ; pag. 250)