Ayer se celebró en el Casino de Madrid una comida a Mauricio Santos hasta fechas recientes presidente de ANELE con quien a lo largo de estos años, más en los que estuve trabajando en Cegal me han unido fuertes relaciones de trabajo, discusión, negocicación y reivindicación a veces concertada y a veces no alrededor del espinoso asunto del libro de texto.
Siempre más allá del trabajo cotidiano y las discusiones y momentos duros que ha podido haber, tal y como ayer señalaba, quedaba después la persona con la que se ha podido y se puede hoy todavía seguir hablando charlando y debatiendo sobre lo divino y lo humano. Es un gran conversador y mejor persona. Doy fe, como ayer se dio.
Resalto entre los parlamentos una frase que, como se señaló, tiene gran importancia en este sector del libro: "Mauricio ha sido una de las personas más conscientes de la importancia de no decir tonterías en este sector ya que son muchas y muchos los que las dicen".
Junto a ello resaltar como siempre en los momentos de negociación y más allá de las formas ha habido cuando él ha estado enfrente u otras que ha estado al lado una puerta abierta que permitiera en todo momento mirar más allá para intentar y poder encontrar un posible consenso o acuerdo.
Alguno, ya a la noche, creo que ha sido la primera vez que me ha visto con corbata o, como decía otro, vestido de "el chico que va a pedir las subvenciones". Quizás el que más se extrañó fue Josep Lluis ya que hubo en tiempos pasados una reunión de negociación en la que precisamente tuve que ir sin corbata y sin chaqueta. ¡Qué tiempos!
Aquí, con el "uniforme de las subvenciones" que dirían algunos
