Lo importante ya no es que se lea, sino dónde se lea. En las campañas con el Ministerio sólo aparecen los llamados editores de libros, sean estos buenos o malos y en esta otra aparecen sólo los de prensa, sea amarilla o seria.
Algún maligno podría decir que ¡qué mas da!, que en la mayoría de los casos son los mismos perros con distintos collares y no le faltaría razón.
A ellos sólo les importa que se lea, mejor en sus libros o periódicos, anunciados en sus televisiones, sean buenos o malos, gratuitos o de pago, que de las formas de hacer negocio ya se encargarán ellos.