Posteado originalmente el 7/02/07
La capacidad de adaptación al medio y a la situación que tienen las librerías no deja de asombrarme.
Ya hemos hablado en más ocasiones de ello.
De Santiago me vengo con tres ejemplos:
La LIBREBANCO. Fenómeno y sinergia que en Bilbao ya había visto en supermercados y oficinas de viaje. Claro que viendo la especialidad de la librería parece que se pueda centrar en lo que aquella canción de cía sobre "Tres cosas hay en la vida........"
La segunda sería la LIBREGOLO, espacios que endulzan la vida a base de gominola. Quizás se intente ampliar el fenómeno de las palomitas del cine a la lectura individualizada. De aquí será posible salir con el libro y el acompañamiento "crasss, crassss". La foto no es ni mucho menos maravillosa pero las máquinas que se entrevés son dispensadoras de variedadeas múltiples de golosinas.
La tercera, por el nombre, no es propiamente librería pero por la cercanía de soporte y por el aporte novedoso merece la pena figurar. La podríamos denominar la "Dulces Sueños".
Seguiremos a nuestra caza y captura de esta fauna tan rica y variada.