Sin la memoria no se puede vivir, ella eleva al hombre por encima del mundo animal, constituye la forma de su alma y, al mismo tiempo, es tan engañosa, tan inasible, tan traicionera. Ésta es la causa de que el hombre se muestre tan inseguro de sí mismo. Un momento, aquello sucedió…Venga, haz memoria ¿cuándo sucedió? Fue aquel… Venga, haz memoria, ¿quién fue? No sabemos, y detrás de ese “no sabemos” se extiende el territorio del desconocimiento; es decir, el de la no existencia.( Ryszard Kapuscinski; Viajes con Heródoto ; pag.90)