Permítasenos hoy domingo hacer un juego de plabras y poner un poco de ironía en esto de la lectura.
La Junta de Extremadura con inteligencia, probablemente, seleccionó un espacio bastante habitual de paso, como es la farmacia para poner en marcha una actuación con el nombre de recetas de lectura.
Claro, cuando entramos ya en estos campos que, en muchas ocasiones, requieren prescripción facultativa hay que andarse con cuidado, el enfermo, más teniendo en cuenta a veces las letras de los médicos debe tener claro lo que le han recetado y el farmacéutico debe ser fiel a la hora de expender la correspondiente receta.
Parece que con algún politico ha debido haber algún error en el proceso o, quizás, el se ha equivocado, mezclando las recetas del niño o joven con las del adulto.
Fíjense si hay que tener cuidado con las letras de los médicos y farmacéuticos que hasta estos confunden precio con premio.

Sólo me quedan un par de dudas:
¿Caducarán también los “medicamentos” recetados en las recetas de lectura?
¿Habrá que ir a tratamientos más individualizados para que no provoquen alergia a algunos políticos que parecen estar especialmente sensibles?
Yo creo que todo esto va a ser por el polen que se ha adelantado.
¡feliz domingo!




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