Ya lo decía ayer Julen en un comentario: la dura vida del consultor, y ¡claro! hoy agujetas. Después de un par de recorridos por Irati , 20 kilómetros para unas piernas no excesivamente entrenadas y un adolescente tirando como un canalla pues ¡dura vida!.
Cuatro horas sin ver prácticamente a nadie sólo con la experiencia de los sonidos del silencio: nuestros pasos ahora en barro, después sobre hojas, recordemos que es el segundo mayor hayedo de Europa, más tarde en pista....los sonidos distintos de los pájaros, el viento y el río o el pantano. Sólo al final del recorrido el encuentro con la civilización y con personas.
Las piernas temblando los dos últimos kilómetros pero la vuelta de nuevo a Besaro, a media tarde, la ducha reparadora, el fuego en la chimenea y la lluvia que ahora cae sin parar, pero que nos ha respetado hasta llegar al Hotel me hacen esclamar de nuevo: ¡Dura vida la de aquellos que no pueden escoger su propio camino.
Casualmente empecé ayer a la noche a leer una nueva novela de Marianne Fredrikson , fallecida recientemente, "La vida con Joan " que empieza con una cita de Nietzsche: "Nadie puede construirte un puente para que atravieses el río de la vida, sino tú mismo. Existen innumerables senderos, puentes y semidioses que quieren llevarte sobre el río, pero sólo al precio de ti mismo: debes empeñarte y perderte a ti mismo. En este mundo hay un único camino, que sólo tú puedes recorrer".
Pienso que mucha gente no tiene no le dejamos ni la posibilidad de iniciar el camino.