
No he visto recogida en la nueva ley ninguna reflexión sobre el efecto reparador y de descanso que el libro puede llegar a tener.
Vía Brétemas llego no a esta nueva función, la de asentar la cabeza, que ya muchos hemos disfrutado alguna vez, quizás sobre todo en épocas de exámenes. Nunca las ideas están más cerda del libro que en esta posición.