Un artículo de Ricardo Fornas publicado ayer en el Ciberpaís pretende describir el libro electrónico y se vuelve, en mi opinión, al caer en cierto error al intentar buscar comparativos con el soporte tradicional que al mismo tiempo y en ese soporte posibilita gran variedad de formatos. Cuando se afirma que: su apariencia como su funcionamiento guardase cierto parecido con el libro físico al que estamos acostumbrados ¿a cuál de éstas, por ejemplo, se refiere? Curiosamente el libro en papel ha tenido la rara habilidad de que apliquemos un mismo término a formas y soportes bien distintos (ya utilizamos con anterioridad esta imagen para resaltar una contradicción parecida en otro contexto ).
Sólo se habla de libro en función del texto (necesita de la reflexión de la luz externa para poder leer su contenido, igual que sucede con el texto impreso en papel), ¿no habrá imágenes en los libros electrónicos?
Si seguimos mirando en exceso hacia atrás a la hora de los nuevos soportes quizás, al final, la oferta sea de muy poco valor.