
Libro editado por Calambur este año en su colección Biblioteca Litterae que en mi caso ha coincidido su lectura en el tiempo con la lectura también del estudio de hábitos de lectura del que hemos venido haciendo algunos comentarios en este mismo blog.
Es interesante ver cómo en dimensiones de análisis parece que no hemos avanzado excesivamente en relación a principio de siglo: el qué se lee, dónde se lee, quiénes leen, cuánto se lee por qué se lee son preguntas que ya se planteaban en su momento y los análisis no difieren, en algunos casos, en exceso de los que se hicieron en su momento. Quizás, incluso, se tenía más clara la idea de lectura-ocio antes que ahora.
En cualquiera de los casos y tal y como el libro prácticamente termina "Convertir en gratas todas las lecturas sólo lo puede hacer el mismo lector"