La primera frase que oigo, casi nada más entrar: ¡Que tengan una buena feria! De un cliente lector a un librero. Está bien que el lector se preocupe por la salud de los libreros, que sienta, por lo menos aparentemente que algo le va a él en ello.
Tarde soleada y excelente temperatura para pasear. Sin agobio de gente. Con la buena noticia, me la hace llegar Ramiro de Sílex, del premio que los Bibliodiversos van a dar a Carlos Pascual de Marcial Pons, ¡qué ilusión! y a Fernando Rodríguez Lafuente, primer Director General del Libro con el que tuvimos que "torear".
Me sigue dando sensación de repetición en muchas librerías, sobre todo en aquellas que no bajan con especialización temática. Bastante, en estos espacios de "más de lo mismo". Como Feria de Varietés son espacios que quizás sobren.
Recorrerla sin pararse en exceso lleva, casi, unas dos horitas de agradable paseo. El fin de semana supongo que será otra cosa. Juan Cruz debería incluir en El País una pequeña corrección: los libros del Pabellón Infantil no se reglan ni se los puede llevar la gente a la ligera. ¡Pobres los encargados del Pabellón! ¡Bastante tienen con que no se pierdan ni se desmanden los niños y sus padres y madres!
Mientras unos siguen esperando la aprobación de la ley, otros ya ponen en cuestión o siguen poniendo el modelo de precio fijo. También en esto hay para todos los gustos.
Hoy volveremos, también a media tarde para estar con más gente y con los libros.
Ayer, al meiodía y a la noche, seguimos con nuestra celebración particular.
Al mediodía con quien compartimos proyecto y, a la noche, con la parte de familia que está en el "exilio" madrileño.