Soy muy raro. No me gusta leer en la cama. Nunca encuentro la postura (esa hernia). Prefiero leer cómodamente sentado, con una mesa para apoyar el libro o sin ella, sin demasiado ruido. Pero soy capaz de leer en casi cualquier situación: el ruidoso metro o la sala de espera del dentista.
Juanjo ese comentario me recuerda una, en mi opinión, estupenda campaña de la Fnac donde jugaba, precisamente con libro y cama y lo que es importante hacer en cada sitio y momento