
La Feria, del Libro de Madrid se ha convertido en los últimos años en un espacio utilizado por los libreros para presentar su "estado del arte" del que ya hablaremos en otra ocasión y, también, para que el conjunto del sector muestre sus preocupaciones y desconfianzas al dudar de la aplicación de las partidas presupuestarias para la compra de libros.
En esta ocasión, y una vez que la ley del libro parece encarrillada, para quejarse de las seudopolíticas de gratuidad que bajo forma de préstamo con derecho a devolución parece que son las que se van imponiendo y haciendo presentes en las distintas comunidades. Por cierto en la Comunidad desde la que escribimos todavía no hemos leído ni escuchado nada de cómo va a ser esa maravillosa propuesta evolutiva de implantación de gratuidad en su segundo año de vida. Ni los partidos políticos de estas tierras que lo son en algunas ocasiones también de otras parecen saber qué contestar a dichas políticas y su implantación.
Lo que no he leído es cuáles son las propuestas del sector para hacer que convivan políticas de gratuidad que, de alguna manera tienen que suponer "precios públicos" con la libertad de precio que señala la ley y que parece que les parece un "mal" menor.
"Sopas y sorber no puede ser "