
Gracias a Raul que nos acompañó en el último encuentro celebrado en Deusto podemos conocernos un poco mejor y constatar que cuando verbalizamos cada uno por nuestra cuenta hay unos hilillos (no de plastilina) comunes que parecen ir trazando caminos muy parejos desde la individualidad.
Hasta nuestro antropólogo de cabecera, el diente encontrado en Atapuerca era de un pariente nuestro, se queda asombrado por lo diferente y diferencial.
Una forma más de conocernos.
Aviso: algunos aprendices, enredadores profesionales están ya planteando el lanzamiento de una "brigada educativa". Parece que la educación va mejor que la empresa en esto del 2.0. Buena señal. Quizás así el futuro sea distinto y mejor.