
Concéndanse tres horitas de su vida para sí mismos.
Un lenguaje sencillo, no simple. De niños y no de adultos. Es decir: claro e inteligible.
Al terminar miren si han modificado su punto de vista o si son conscientes del mismo. A mí me lo ha trastocado no en relación al hecho de fondo sino en mi propia cotidianeidad.
Yo lo compré aquí.