Toda la que no ha caído en la semana nos ha regado hoy a la mañana. Una excursión que pretendía llevarnos de Ibiceta a Jaurrieta se ha convertido en una empapada sube que te sube hacia la nada convertido en unos claros en los altos que nos han obligado después de tres horas de paliza y calada monumental olvidar las alubias de Jaurrieta y descubrir un sitio que ya Mauri nos había recomendado para comer el Hostal Salazar en Oronz.
Allí hemos aterrizado pasadas las tres para degustar un menú del que entre la oferta amplia y generosa que tenía hemos escogido un arroz caldoso con almejas y un hojaldre con revuelto de hongos negros y salsa de foie y siguiendo después con unas manitas de cerdo rellenas y un entrecot con cuajada y torrijas para terminar.
Precio razonable para la oferta (22 euros) y ya sólo los dos "monstruos" sin la "sobri" que se ha escapado para Bilbao.
Mañana iniciaremos nosotros la vuelta.
También volveremos a Besaro . La apuesta, el servicio y la atención merecen la pena.