
Alimentar la espiritualidad significa estar abierto a todo lo que es portador de vida, cultivar el espacio de experiencia interior a partir del cual todas las cosas se ligan y se re-ligan, superar los compartimentos estancos, captar la totalidad y vivenciar las realidades... como valores, evocaciones y símbolos de una dimensión más profunda. (Leonardo Boff; La voz del arco iris , Trotta, pag. 123)