
Erratas eminentes nos lleva en la dialéctica industria y cultura al fondo de uno de los polos: los libros han desaparecido, para él, sólo queda la industria.
Interesante el planteamiento, pero quizás se olvida que no sólo ha viajado la literatura a través del libro, sino también el conocimiento. Quizás haya muerto el libro literario, o esté en proceso. El de conocimiento hace mucho que está en período de mutación de formato.