
Hoy al sacar una foto que "colgaré" a la vuelta a Bilbao pensaba al hacerla: "el viaje" en "el viaje".
Cuando veníamos en el avión para aquí, por cierto el avión más pequeño en el que me he montado ya que sólo tenía 19 plazas, escribía en relación al libro que estaba leyendo y a la experiencia en el viaje: "El libro tenía más sonido interior que las hélices del avión".
Las ciudades las hacen amables, en gran medida, los ciudadanos. Lo estamos comprobando estos días continuamente.
Seguimos.