
Ese “¡ya hemos comprendido el mensaje!” que las burocracias de los partidos lanzan cuando los ciudadanos se han manifestado, suele ser, y lo ha sido esta vez, la fórmula hueca que oculta el cinismo de quienes no quieren moverse de sus posiciones. (José Ramón Recalde; Fe de vida ; Tusquets, pag. 342)