
Virginia Dauth
Comida con un buen amigo. Nos ponemos al día del País, la cultura y lo local. Hablamos de los hijos, sus cambios y los cambios en las relaciones con nuestras parejas en la medida que ellos, los hijos, van dejando más hueco para el juego.
Café con una persona a la que en su momento contratamos. Sólo el saber que alguien que ha trabajado contigo tenga ganas de compartir un café. Me agrada. repaso rápido a nuestras situaciones profesionales y a la cultura de la villa. Aparecen, ¡cómo no! conocidos comunes.
Me sigue admirando la perdurabilidad intangible de los lazos que nos unen a las personas, las, casi, imposibles razones que hacen, a veces, que haya redes y puntos que se mantengan unidos y otros se rompan y desaparezcan. Para estos últimos siempre parece que acabamos encontrando una razón como si la negación necesitase un motivo y no lo fuera necesario para la relación y el contacto que se mantiene.
Entre medio se cuela, también después de tiempo, el anuncio de un nuevo libro que en cuanto nos llegue, tal y como han prometido, será debidamente refrenciado en este espacio que el autor al que sólo he visto una vez , eso sí, con una buena copa de vino, Ribera en esta ocasión, en la mano, dice seguir.
La propuesta de red va teniendo su eco que día a día irá teniendo reflejo en Texturas.