
La ida y vuelta a Barcelona y las primeras horas del martes me han permitido disfrutar de la lectura del libro de Iñaki Esteban .
La perspectiva del análisis me ha resultado interesante jugando con las claves de la incidencia del museo en clave urbanística, económica, política, relacional y cultural.
El propio autor lo señala así: "El Guggenheim, nuestro ejemplo ornamental, quizá pueda verse como una brillante cáscara que revela una fase del capitalismo informacional, estetizante y globalizador. Pero conceptualizarlo como un simple destello de algo más profundo lleva a un análisis, precisamente, superficial. Hay que entender el museo como un recurso muy potente que crea urbanismo, imagen y comunicación, actividad económica y lealtad política. El Guggenheim no se implantó en Bilbao para facilitar el acceso de los ciudadnos al arte, sino para cumplir unos objetivos de regeneración en los cuatro puntos que acabamos de citar. Su papel no estriba en proponer o suscitar un debate, sino en comunicar el nuevo status de la ciudad y su atractivo para la clientela foránea. (pag. 17)
Y termina el autor..."Quizás mi concepto normativo de cultura no esté cerca de lo que representa el museo....(pag. 143). El nuestro tampoco.