El domingo me entregaron con El País el libro de Héroes del Silencio. ¿El libro? Sí. El libro.
¡Qué me dice! ¿Que a usted le dieron un CD con 61 páginas que incluían las canciones (13 páginas), fotos (23 páginas), índice y créditos (9 páginas) y texto (16 páginas)?
No, no a usted le han dado un libro con un material complementario sonoro.
Vea:
obra científica, artística, literaria o de cualquier otra índole que constituye una publicación unitaria en uno o varios volúmenes y que puede aparecer impresa o en cualquier otro soporte susceptible de lectura.
Se entienden incluidos en la definición de libro, a los efectos de esta Ley, los libros electrónicos y los libros que se publiquen o se difundan por Internet o en otro soporte que pueda aparecer en el futuro, los materiales complementarios de carácter impreso, visual, audiovisual o sonoro que sean editados conjuntamente con el libro y que participen del carácter unitario del mismo, así como cualquier otra manifestación editorial.
Pero, ¿no se ha dado cuenta que hasta tiene ISBN? Dos además, a falta de uno. El de Obra Completa (978-84-9815-852-6) y el de volumen dentro de esa obra (978-84-9815-837-3).
Como buen libro que se precie, además, no está en el ISBN.
Bueno, pues nada. Héroes del silencio abandona la cultura musical y se adentra en la cultura del libro.
¡País!
¡Cuidado bibliotecarios no vayan a situar el soporte junto al resto de CDs!