
y me retiro del frontenis.
Tras tres intentos compruebo que mis piernas están para lo que están: para, en todo caso, el esfuerzo suave y sostenido. No estamos ya para brusquedades ni en el frontón ni en la vida.
Lo brusco, los impulsos,casi desmedidos hace que se resientan nuestros gemelos o nuestra cabeza. Definitivamente decimos adiós al frontón. A la vida la vamos a seguir toreando por ahora y tomándola de la manera más deportiva posible.
Nuestro estado: bastante más lamentable en lo físico que la raqueta con la que hace ya más de 40 años empezamos a enredar en una pista de tenis.
Quedará para el recuerdo nostálgico: de madera, con cordaje de cerda......